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El nacimiento y difusión de las redes sociales, y el desarrollo de la fotografía y vídeo digital han supuesto una auténtica revolución en la imagen. Este derecho posee una faceta positiva, consistente en la facultad de difundir cada uno su propia imagen, y una negativa que permite requerir la autorización para la reproducción de su imagen o incluso impedirla. Cuando alguien comparte una imagen en la que apareces en cualquier red social debe pedirte permiso antes. En muchas ocasiones, la gente sube fotos de sus amigos, familia, etc, sin saber que los retratados no quieren que esa imagen ande circulando por ahí. Si ponerte en contacto con el usuario y pedirle que la retire no funciona, puedes utilizar los medios que las distintas redes sociales tienen establecidos para evitar que aparezcan en tu perfil o eliminarlas totalmente. Siguiendo con el ejemplo de Facebook, te da la posibilidad, dentro de las opciones de foto y vídeo, de denunciarlas, eligiendo la opción que mejor se adapte a tu problema. Y especial antención merecen las fotografías en las que aparecen menores de edad. La disposición de una foto de una persona requiere de su autorización.

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El 9 de octubre, día del paro nacional en Ecuador en contra de las medidas de austeridad del deán Lenín Moreno, el fotógrafo David Díaz Arcos se encontraba en el Emporio Histórico de Quito, cerca de una de las barricadas formadas por la policía y a pocos pasos, fault él saberlo, lo esperaba una de las fotografías de su vida. Ella era una indígena de la territorio de Cotopaxi , en medio de una nube de gas lacrimógeno, cheat una mascarilla cubriéndole su rostro. Para David, un apasionado de temas de derechos humanos, género y territorio, su foto muestra el papel vital de la mujer indígena en la juramento, ya que ha estado en el frente de batalla tanto como los hombres. Ese 9 de octubre yo estaba a pocas cuadras de David, cubriendo por primera vez como periodista una protesta indígena, y mi máximo asombro era justamente ver a cientos de mujeres marchar por el emporio de Quito, muchas con sus niños a cuestas, y todas con sus blusas bordadas, sus faldas y sus pañuelos. Ese cuidado en su apariencia no desentonaba en absoluto con la determinación que revelaban en sus declaraciones.

¿Las mujeres también pagan por servicios sexuales?


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